Dra. Paula Pifarre. Licenciada en Biología y Doctora en Bioquímica y Biología Molecular.
La estructura de la piel humana y sus componentes configuran la primera barrera física-química y biológica de protección del organismo. Recordamos que esel órgano más extenso de nuestro cuerpo.Además de proteger, la piel mantiene el equilibrio dentro de nuestro organismo (homeostasis) evitando la deshidratación y controlando nuestra temperatura.
Desde el punto de vista anatómico, la piel está formada por dos capas de células: la epidermis y la dermis. La zona de unión de estas capas se conoce como unión dermoepidérmica y es allí donde tiene lugar el intercambio de nutrientes y metabolitos (también desechos).
Por toda esta estructura, penetrar la piel hasta sus capas profundas no es una tarea sencilla y se necesita de compuestos con determinadas características físico-químicas de permeabilidad.
La epidermis es la capa más superficial de la piel. Está formada por un tipo de células conocidas como queratinocitos, que se encuentran en distintos estados de diferenciación. Posee una alta tasa de recambio celular, es decir, sus células se mueren y se reemplazan constantemente. No presenta vasos sanguíneos. Es importante destacar que esta capa celular se extiende a lo largo de todo nuestro cuerpo, por lo que mantenerla hidratada y sana es fundamental para garantizar un correcto funcionamiento de la misma.
La dermis está formada por células, vasos sanguíneos y por componentes no celulares como son el colágeno y la elastina, y por otras moléculas que conforman una red de fibras que aportan elasticidad y sostén a las células de la piel, como el ácido hialurónico. Los fibroblastos son las células mayoritarias de la dermis y son las responsables de la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, por lo que podríamos decir que son los arquitectos de nuestra piel
Las fibras de colágeno se sitúan en la parte más profunda de la piel, la dermis. Son las responsables de darle a la piel un aspecto suave y flexible, debido a que estas moléculas son capaces de retener agua y mantener hidratada la piel.
Durante gran parte de la vida, los niveles de degradación y síntesis de colágeno se encuentran en equilibrio. Al envejecer, la velocidad en que se degrada el colágeno es mayor que su síntesis, causando una disminución en las fibras y dando a la piel un aspecto envejecido.
El colágeno es una proteína que se encuentra en la piel agrupada bajo una estructura de hélices (una triple hélice) que conforman las fibras (estructura tipo red). Se comporta de una forma particular ya que está constantemente degradándose y produciéndose de nuevo.
A medida que la piel envejece, la producción de colágeno natural disminuye, dando lugar a una falta de colágeno que se traduce en signos de envejecimiento de la piel como son: menor tersura, mayor flacidez, más deshidratación o sequedad y aparición de arrugas visibles.
Pero no todos los cambios se deben a la falta de colágeno o hidratación. Se ha comprobado que el envejecimiento fisiológico de la piel lleva asociado una disminución o acortamiento de los telómeros de los cromosomas y una muerte celular programada (apoptosis) de las células que la componen.
Los telómeros son regiones de ADN altamente repetidas, cuya función principal es otorgar estabilidad estructural a los cromosomas, impidiendo que sufran daños o rupturas. A medida que nuestras células de la piel se dividen, van perdiendo la longitud de sus telómeros y, con el paso del tiempo, la protección que estos confieren al ADN se ve afectada. Cuando los telómeros son demasiado cortos se produce el daño en el ADN y la muerte celular. Muchos de estos daños ocurren por estrés oxidativo, por inflamación o por exposición a agentes nocivos para la piel (UV, contaminación, etc).
La muerte de células en la piel genera una inflamación que conlleva a más muerte y un deterioro progresivo del estado de la estructura de la piel por presencia de células inflamatorias y de sustancias conocidas como radicales libres, que tienen un gran poder oxidante y pueden ser muy tóxicas para la piel.
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